sábado, 23 de marzo de 2013



¡Que difícil es!

Nunca he tenido tantas propuestas,   galerías,  centros culturales e incluso, asociaciones para exponer trabajos míos  o participar en mesas redondas y charlas... Con un pero, un pero muy, muy  grande: El de la distancia. Mi trabajo gusta mucho más fuera de España, con lo que median unos costes muy elevados en su envío, cubicaje  y peso,  son los problemas; no se pueden plegar y mandar en un rulo, tienen grandes volúmenes y pesan mucho.


Como ejemplo uno de mis últimos
trabajos
He vivido siempre trabajando,  estudiando,  atendiendo a mí alrededor para crecer. Desde pequeña pintaba y creaba pero,  en mi lugar de nacimiento no interesaba lo que hacía. Cuando empecé mi formación académica,  un profesor me dijo: <Señorita Postigo salga por esa puerta y no vuelva hasta que  se le olvide el camino>
 ¡Pero esto que es!
Al profe no le gustaba lo que yo hacía  ¡Con lo bonitas que eran mis volutas!.  Aunque el pobre señor no lo diría totalmente en serio me fuí y no volví.

Me cambié a decoración de interiores, a mi padre no le gustaba mucho la idea,  me “aconsejó-obligó” que estudiara algo más “útil”. En aquella época y en mi ciudad solo se decoraban las casas de los muy pudientes y los escaparates de los mejores comercios; visto lo cual,  terminé compaginándolo  con secretariado y algo de  ingles y francés (yes,  oui).
Trabajé para ganar dinero y poder sustentarme en una constructora, seguía pintando o dibujando solo en tiempos  de ocio. Quise crecer laboralmente (ganar más)  y estudié relaciones laborales, lo hice compaginando estudios nocturno,  trabajo y el fin de semana me marchaba con Rosa, una profe de pintura y artista local  -Rosa pintaba los más bonitos caballos que he visto-  con Rafael, mi madre y varios más.  Dejé un tiempo este ritmo  y me trasladé  a Madrid a  estudiar técnica de colorido con Zalva, colaboré en una revista que se llamaba  Caza y Pesca para sacar algo de dinerillo.

Vuelvo a mi tierra,  sigo trabajando y estudiando y trabajando y...  Me caso,  soy mamá y me vengo a Madrid estudio restauración de maderas antiguas  tres años y pinto y hago mis esculturas que expongo fuera y dentro y,  vendo  y viajo,  hago la compra, cocino,  tejo, coso y... amo y  adoro y trabajo y hablo y  estudio fotografía y fotografío y...  ¡ME VUELVO LOCAAAA !

ACLARO QUE EL ABUSO DE "Y"  HA SIDO INTENCIONADO  Y OBLIGADO


Llego a mis cincuenta intentando estar estupenda de la muerte, con mi menopausia, por otro lado,  esto último es una putada ¡Otra!,   y...  ¡Pluff! me cae una  súper crisis mundial. Por todo esto os comento a  todos aquellos que me habéis invitado y   pedido mis trabajos ¡Perdonadme! estas son mis razones, supongo que las vuestras serán las mismas:
NO TENEMOS NI UN DURO Y EL QUE LO TIENE NO LO PUEDE SOLTAR.

¡Que difícil es!

Recuerdo la canción de los inhumanos que dice: "Soy pobre y solo puedo comprar un simca mil..."




Nos vemos pronto,
ana maría postigo becerra


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