miércoles, 12 de octubre de 2011

Esta puede ser mi penitencia por no gustarme el rosa


Este verano restauré un Niño Jesús vestido de color rosa. Recordé toda la teoría y la historia del color que vimos en la Escuela de Arte. Más tarde, sentada en un banco callejero, "mobiliario urbano". 
 ¡Con propiedad lingüística, por favor!
Veo pasar ante mí un coche seiscientos  ¡Seat- 600!  de color rosa,
 ¡Esto tiene que significar algo! 
Inmediatamente me viene a la memoria aquellas tardes de juegos y meriendas en casa de mi amiga Chelo, jamás vi algo igual.
Bueno sí en Niagara,  de recién casada nos dieron una habitación "total looks" ROJA, todo lo que dentro había tenía la forma de corazón, CUANDO DIGO TODO ES TODO.
Siguiendo con la habitación de Chelo...  cama, colcha, teléfono, mosquitera, nancys con  vestimentas hechas por su abuela o mamá de color rosa, lápices...
Hasta las ventanas tenían un rectángulo central con una cinta adhesiva rosa...
Rematando la tarde la abuela Rosalía nos traía la merienda: "Pan con... y siempre leche con granadina (brebaje de color del fruto de la granada: ¡Rosa!) Siempre llegado este punto pensaba:
"La que faltaba: Rosa - la - lia"  y me reía para mis adentros.
Como no dejo las cosas pasar de largo,  hago una mini-encuesta sobre el color rosa y como resultado tengo un color odiado por la mayoría a excepción de las peques, ¡Claro! abducidas por las diabólicas mamás, que han hecho de este color un uniforme femenino-infantil. Los peques  (varones) "odian" el rosa:  ¡Es de niña! 
¡Es cursis!  ¡Ñoño!...   aun siguen pensando de esta forma.


Me he puesto mi gran armadura, y voy en defensa del ROSA, ya lo amo,


¡Siempre al lado del débil!
... y por supuesto intentaré hacer que lleguéis a introducir el ROSA en vuestras vidas. De ahí que en la anterior entrada, la del día 15 de Septiembre, hiciese la primera parte de esta apología cromática.  Después de esta explicación: "la segunda parte", relajar músculos solo consta de dos,  (hoy es la última).
Me he tenido que poner las pilas,  volver a estudiar sobre los colores y consultar algunos libros para recomendaros,  sin ser tostón, algo que os guste sin cansar, y lo he encontrado HELLER, EVA,  Psicología del color,  Editorial Gustavo Gili, S.L. Barcelona 2008.





CURIOSO

EL ROSA NO ES COSA DE NIÑAS

SEGUNDA Y ÚLTIMA PARTE


La moda de vestir a los niños  de algún color fue popularizándose a partir de 1920, cuando ya era posible producir tintes resistentes al agua hirviendo. Y entonces se puso de moda el color rosa para las niñas. Este cambio tuvo dos causas: cuando, después de la Primera Guerra Mundial, el color rojo desapareció de todos los uniformes militares, desapareció también de la moda civil masculina, dejó de parecer lógico vestir a los niños pequeños de color rosa, (el pequeño rojo)
En esta época se produjo una verdadera revolución en la moda: la llamada "moda reformista" liberó a las mujeres de los corsés y creó una moda específica para los niños. Antes, los niños vestían copias en miniatura de los trajes de los adultos. Ahora, niños y niñas llevarían los cómodos trajes y vestidos de marinero -teñidos con índigo artificial, el nuevo tinte, el mejor de todos. De los trajes de marinero se derivó, con una lógica casi forzosa, el hecho de que el azul claro, o el azul en general, se convirtiese en el color de los niños. Como color tradicionalmente contrario, el rosa se convirtió entonces en el color de las niñas.
Cuando se convierte en color femenino también se convierte en color de discriminación. Durante la Segunda Guerra Mundial, los homosexuales que no podían satisfacer el ideal de masculinidad fueron encerrados en campos de concentración, donde tenían que llevar como distintivo un triángulo rosa cosido a la ropa.
Hacia 1970, el rosa femenino se había impuesto en todos los países. No obstante, en aquellos lugares donde la tradición católica era grande, el azul claro, el color de la Virgen, siguió siendo durante cierto tiempo el color de las niñas.
El pintor de corte Franz Xaver Winterthaler pintó a  mediados del siglo XIX a la reina Victoria con sus hijos, aparece la princesa Elena de bebé con un vestido blanco, un fajín azul claro y un gorrito con adornos en el mismo color. En otro cuadro pintó al príncipe Arturo, también de bebé, con vestido y gorrito con lazos rosas. En la época, a nadie se le habría ocurrido que una criatura vestida de rosa tendría que ser una niña.

Heller, Eva, Psicología del color, Editorial Gustavo Gili SL, Barcelona 2008


ROJO + BLANCO = ROSA
solo un color

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