martes, 10 de mayo de 2011

Para los que empiezan en esto del Arte, en principio,  es conveniente estudiar y  hacerlo en una buena Escuela o Universidad. Continuando con la conveniencia de pertenecer a un "grupo", tanto de formación como,  posteriormente, profesional.  El lugar que se elija para la formación, tiene que tener una capacidad dinámica de promoción. No será suficiente con el buen aprendizaje, ni con la buena docencia.  Éstas instituciones son de mucha ayuda  a la hora de comenzar en el mundo de la expansión del propio trabajo.
Un buen ejemplo lo tenemos en los que pertenecieron, a finales de los ochenta al grupo Young British Artists (YBA), la mayoría de estos "jóvenes artistas británicos" se formaron en el Goldsmiths College de Londres y exhibieron su obra en "Freeze" (1988. almacén del este de Londres)  y "Sensation" (1997, Royal Academy, Londres), desde estas plataformas el Sr.  Charles Saatchi se implicó en la promoción del grupo.
No es la solución a todos los temas, pero es de gran ayuda; "cuando se pueda andar solo, se hará".
Para terminar y reiterándome,  la inclusión en un buen "grupo" es vital.
Por parte del artista  tiene que demostrar día a día que merece estar y pertenecer al gremio.
Salvo injusticias de la providencia, que las hay, los mejores, casi siempre llegan,  pero... si te ven. Siempre digo, viene al  hilo: "El buen paño en el arca se vende...  pero si se airea no se pica".

JENNY SAVILLE  pertinecía al Young British Artists (YBA). Es una artista que  analiza los prejuicios en torno a la forma del cuerpo, la identidad sexual y la belleza a través de trabajos muy  gráficos y complejos. Considerada, hoy como un bastión artístico de la posmodernidad inglesas.

Sin título, 1990.  Óleo sobre lienzo

Esta es una cara amable del trabajo de Jenny, comprometeros a buscar información e imágenes de su trabajo, no os dejará impasible. Y por otro lado admirareis la actualidad plástica, "la modernidad". No hay que vivir de espaldas a nuestro tiempo.
Tímidamente algo mas actual




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UNA LEYENDA
Según Aristóteles en una de las fiestas que el dios Dionisio  organizaba mandó llevar ante sus invitados a una preciosa ninfa llamada Amatista, que había secuestrado horas antes. Dionisio deseaba poseerla en plena orgía.  Amatista, temblorosa, suplicó entre sollozos a la diosa de la castidad Ártemis que la librase de las garras del dios del vino.  La diosa de la castidad se apiadó de ella y la convirtió en piedra. Dionisio, avergonzado, coloreó la piedra de este tono violeta que según parece era el color de su vino preferido, confiriéndole a la amatista la propiedad de liberar de los efectos del alcohol a quien la llevase.



Amatista

UN CONSEJO
No vale que os colgueis al cuello un pedruscón de amatista para conducir libremente de los eflúvio alcohólicos los días de "festivales".

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